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	<title>Relatos Avernales</title>
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		<title>1.000 &#8211; Capítulo 6</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Jul 2011 13:27:33 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[1.000]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Alexander me invita a sentarme, no sin antes retirar su mano con cierta premura, tomo asiento y espero a que Lecrec haga lo propio para iniciar la entrevista. Sin embargo alzando la vista, una vez acomodado, observo al doctor todavía en pie, de espaldas, mirando a través de los enormes ventanales que cierran la sala [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosvernales.wordpress.com&amp;blog=9131452&amp;post=43&amp;subd=relatosvernales&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Alexander me invita a sentarme, no sin antes retirar su mano con cierta premura, tomo asiento y espero a que Lecrec haga lo propio para iniciar la entrevista. Sin embargo alzando la vista, una vez acomodado, observo al doctor todavía en pie, de espaldas, mirando a través de los enormes ventanales que cierran la sala discoidal. Parece un tanto ausente, meditabundo, probablemente repasando los temas a tratar antes de comenzar.</p>
<p>No es de extrañar en viejas generaciones esta actitud pausada. Según informes de la Comisión de Seguimiento Neuronal, el cerebro de los Mayores o primeros sujetos posee una menor flexibilidad ante escenarios cuya interacción implica mayor celeridad de reacción. Una coyuntura ya tipificada mucho tiempo atrás debido, en parte, al desarrollo metabólico natural en la vejez, corregido en nuevos sujetos y tratado en los Mayores. No sin ciertos desfases como parezco estar presenciando.</p>
<p>- No hemos empezado y ya le estoy aburriendo. Lo lamento Alexander. &#8211; La voz de Lecrec parecía proyectarse desde aquellos cristales, mientras el mayor entre los mayores continuaba de espaldas. Imagino que mi reflejo le puso en la pista de mi breve estado reflexivo.</p>
<p>- Perdón señor Lecrec. No era mi intención distraerle. Imagino que debe estar tratando muchos asuntos simultáneamente.-</p>
<p>- ¿Quién está realmente distraído Alexander?. &#8211; Respondió el doctor mientras giraba y tomaba asiento en su silla. Creo que sus palabras contenía cierta ironía.</p>
<p>Lecrec asentó el codo sobre la mesa y acomodó su barbilla en la palma de la mano derecha. Pareció observarme por un breve instante, analizándome sin llegar a saber realmente si su posición en tal acto era obra de la curiosidad o el desdén. </p>
<p>- Se preguntará qué hace aquí Alexander.- Con aquella pregunta directa, la conversación parecía iniciarse. </p>
<p>- Comprenda señor Lecrec, no suele ser muy protocolario que un ingeniero de nutrición y menos de mi rango sea convocado por usted. Por lo general, el seguimiento de trayectos dietéticos, sobre todo en el caso de los Mayores, es competencia directa del ministerio, en este caso de su delegación nutricional y dietética.-</p>
<p>Iba a continuar detallando el protocolo, máxime teniendo presente la naturaleza algo extraordinaria de aquella reunión. Sin embargo, Lecrec levantó la mano, mientras miraba un dosier. Quería tomar la palabra. </p>
<p>- Sí, ya sé cómo funciona el protocolo Alexander. El hecho de que usted haya venido, sin la gestión intermedia de la delegación nutricional y dietética ministerial tiene que ver con sus propias investigaciones. De haber acudido a los estándares oficiales, probablemente hubiese terminado hablando con otro ingeniero nutricionista de mayor rango y mi intención era hablar con usted.-</p>
<p>Aquellas palabras de Lecrec me hicieron sentir orgullo pero al mismo tiempo seguía extrañado por el procedimiento.</p>
<p>- Agradezco el interés por mis investigaciones doctor Lecrec. Aunque su acceso tenga restricciones, como cualquier investigación en proceso de homologación, imagino que usted tiene acceso a los archivos dado su estatus. Y por ello me sorprende que desee hablar conmigo, sin la intermediación de la delegación o inclusive el ministerio. </p>
<p>- Tan insignificante se siente usted Alexander.- Me interrumpe Lecrec.</p>
<p>- ¿Cómo? No comprendo lo que trata de decir.- Respondo.</p>
<p>Lecrec retira la barbilla de la palma de su mano, y con ella frota su frente al tiempo que vuelve a mirar el dosier que tiene encima de la mesa. Su actitud es un tanto errática.</p>
<p>Con una respiración más larga, toma el dosier entre sus manos y empieza a leer. </p>
<p>- &#8220;René Alexander. 56 años. Hijo de Simón Alexander y Chin-Hwa Sullivan, biólogo agrícola y filotecnóloga respectivamente. Ingeniero nutricional y dietético ha declarado en alguna otra ocasión que los alimentos fueron su elección académica por influencia paterna dada la profesión de su progenitor. Sus investigaciones se han centrado, en los últimos 5 años, en la influencia del sabor como parte integrante e integradora de análisis dietéticos personalizados.&#8221;-</p>
<p>Por un momento, tuve la sensación que el doctor Lecrec parecía más interesado en mi persona que en mis investigaciones.</p>
<p>- No parece una biografía o un expediente honorable para ser llamado por el mayor entre los mayores. Teniendo presente esto Alexander, le formulo de nuevo la pregunta, ¿Por qué cree que está usted aquí?- </p>
<p>Reconozco que llegado este punto, el protocolo parece algo difuso o inoperante. </p>
<p>- Sus enigmáticas preguntas son un tanto extrañas señor Lecrec. Sin embargo, procurando dar respuesta a su pregunta, y así poder continuar, imagino que se trata de un binomio entre mis investigaciones y mi biografía.-</p>
<p>Lecrec dejó el dosier encima de la mesa, lo cerró y volvió a posar su barbilla en la mano derecha tras apoyar nuevamente el codo en su escritorio de cristal blanco. Tras mirarme por un instante esbozó una ligera sonrisa y continuó.</p>
<p>- Fascinante. Usted señor Alexander pertenece a la generación C-AV. C-AV-8020 para ser más exactos. Siendo los C-AV los sustitutos de los B-AV y estos a su vez los herederos de los A-AV, la primera generación de la que yo soy el décimo sujeto.- </p>
<p>Entendí que Lecrec quería hablar de sus orígenes. Probablemente eran sus pautas a la hora de abordar un tema de conversación específico con un desconocido. Por tanto, me dispuse a continuar con la réplica.</p>
<p>- La nanotecnología empleada en la primera generación obtuvo buenos resultados. De hecho, su persona es una manifestación de cómo la reparación celular nos permite vivir muy por encima de límites estadísticos a principios de siglo. Obviamente la investigación del proceso de no envejecimiento ha generado nuevas disciplinas, acorde con la optimización lógica y es por ello que los modelos de tratamiento van siendo actualizados.-</p>
<p>Debo admitir que la conversación en estos términos, me hace sentir más cómodo.</p>
<p>- Sí, es lógico que según avanza la investigación nuevos campos aparezcan y otros se retomen desde nuevos enfoques. En esencia es la historia del avance humano.- Respondió Lecrec con un gesto aún más sobrio.</p>
<p>- Nada de esto hubiera sido posible sin usted doctor Lecrec. La civilización que disfrutamos, los nuevos avances conseguidos y desde luego los nuevos niveles de conciencia humanos tienen en los mayores su mayor campo de investigación. Si me permite la expresión.-</p>
<p>- No se preocupe Alexander.- El gesto irónico parecía volver al rostro de Lecrec por momentos. &#8211; Hace mucho tiempo que superé el complejo de cobaya.-</p>
<p>El doctor encendió su consola virtual por medio del comando digital de su mesa. La energía electromagnética residual, es siempre reutilizada gracias a los captadores de ambiente que actúan como baterias. El tiempo de respuesta es rápido y al mismo tiempo no se necesita el mínimo energético que implicaría un estado latente en los equipos. Nada se desperdicia y la eficiencia es una de las normas básicas. Lecrec no es una excepción.</p>
<p>Tras un par de comandos ejecutados, una simulación neuronal apareció gracias a la proyección holográfica simultánea. Lecrec añadió dos pantallas y tras ellas cuatro más, aumentó su tamaño y dispuso su orden en dos filas de tres. Aquellas pantallas, dificultaban nuestro contacto visual aunque por lo que podía distinguir Lecrec seguía pendiente de la consola. Comprobando datos y ordenando apropiadamente imagino. </p>
<p>Es fácil adivinar cuando termina un proceso de ejecución, sea cual sea el programa. Las consolas virtuales, interactúan no solo con el operador, sino con el el resto de interlocutores gracias a la luminiscencia emitida y los colores de ésta. Colores vivos, gradualmente intensos, indican actividad; suaves indican finalización. La simulación que Lecrec había ejecutado tenía un color amarillo crema, característico en la medicina neuro-química.</p>
<p>Las pantallas que había proyectado Lecrec respondían a distintos modelos neuronales, según rangos de edad y tratamiento, intercalándolos con estudios antiguos de sujetos no integrados en proceso alguno. Pese a tener nociones generales, no era capaz de asimilar toda la información que mostraban las pantallas y no entendía por qué Lecrec me mostraba algo sabiendo lo mucho que distaba mi formación de sus investigaciones.</p>
<p>- Los primeros sujetos tratados con nanoteconología, los llamados A-AV, respondieron bien al tratamiento biológico.- Comenzó a hablar Lecrec. -La reparación celular es la clave para poder prolongar la vida de un ser humano, más allá de los supuestos límites fijados por nuestro ADN. Sin embargo, en la medida que los sujetos A-AV fueron alcanzando edades cada vez más avanzadas, nos dimos cuenta de que la regeneración celular no era óptima. Dígame por qué razón la reparación celular no es óptima Alexander.-</p>
<p>Lecrec dejó de mirar las pantallas y pude ver sus ojos fijados en los míos. </p>
<p>- La regeneración y reparación celular, incluso a escala global, aporta buenos resultados orgánicos, sin embargo, gracias a las investigaciones del profesor Schmidt la constante renovación en las células de nuestro cuerpo incide directamente en nuestra evolución como entes conscientes. Ya que influye en nuestra personalidad, no solo por nuestra estética, o percepción de ella sino por nuestra constante transformación como seres humanos.- Una respuesta parca por mi parte pero no quería ofender a Lecrec con mi escasa formación neuronal.</p>
<p>- Correcto Alexander. Si ha leído los informes, sabrá que de la serie A-AV, en total 120 sujetos, solo tres permanecen con vida. La mayoría, ciento dos para ser exactos abandonaron el tratamiento cuando sobrepasaron los 150 años de edad, muriendo poco después por causas naturales o enfermedades latentes, tres murieron en accidentes a edades que no llegaron a sobrepasar los 200 años y por último, los 12 restantes, aunque la versión oficial tenga matices, acabaron con su vida por voluntad propia sin esperar proceso natural alguno.-</p>
<p>Por alguna razón me vi en la obligación de matizar las palabras de Lecrec.</p>
<p>- Según he leído doctor, los 12 sujetos que terminaron con su vida padecían algún trastorno psicológico o psiquiátrico. Al margen de tener en cuenta que de los 102 sujetos comprendidos en el modelo A-AV, la mayoría tenía una educación conservadora, con una religiosidad residual.- </p>
<p>- Yo también era católico Alexander.- </p>
<p>- Usted junto con los 3 A-AV restantes han demostrado tener una mentalidad más abierta señor.-</p>
<p>Lecrec volvió a esbozar una mueca entre la risa o la burla. Para, a continuación, proseguir en lo que parecía una exposición sobre sus propios estudios.</p>
<p>- Bien, entonces podemos convenir lo siguiente.- Exclamó el mayor entre los mayores. -El modelo de tratamiento B-AV es una respuesta ante los pobres resultados del anterior. ¿No le parece Alexander?.-</p>
<p>- Tenga en cuenta que varias disciplinas surgieron de la experiencia A-AV. El resultado de los B-AV, cuyo índice de abandono fue muy inferior, únicamente el 10%, nos señala por un lado cambios educacionales, cuya influencia conservadora pudo influir en exceso en los primeros sujetos y por otro lado, la necesidad de aumentar campos de investigación, por ejemplo en la química del cerebro cuando éste sobrepasó límites jamás alcanzados.<br />
Si bien no era posible un deterioro o destrucción neuronal, gracias al nanotratamiento, como en el caso de antiguas enfermedades neurodegenerativas, sí era necesario tener presente cómo el cerebro se comportaba sobrepasadas barreras y esto obligaba a la incorporación activa de disciplinas diferentes, química, física y posteriormente ramas tan aparentemente dispares como la filosofía.-</p>
<p>- Nuevos problemas, nuevas soluciones. Ahí está el camino, ¿no es cierto Alexander?.-</p>
<p>- No hay duda.- Respondí.</p>
<p>- ¿Ha leído el informe A-AV-XXI-1024612?.</p>
<p>Los informes A-AV tienen acceso limitado. Imagino que será una pregunta retórica por parte de Lecrec. </p>
<p>Lecrec carga otra secuencia en la consola. Dos nuevas simulaciones, adelanta su posición frente al resto y aumenta el tamaño. Mismo sujeto, diferentes franjas de edad. 50-90 años pantalla izquierda, 110-130 pantalla derecha. Tratamiento nanotecnológico antiguo, modelo A-A. Sin duda, el sujeto es Lecrec.</p>
<p>- Profesor, este material es confidencial.-</p>
<p>Lecrec sigue con la cabeza gacha, tecleando con una mano. Antes de que pueda proseguir me interrumpe levantando el dedo índice de la mano derecha. Guardo silencio.</p>
<p>- No se preocupe Alexander.- Prosigue Lecrec. -Ya ha pasado mucho tiempo y necesito que vea unas cifras.-</p>
<p>Dubitativo, asiento con la cabeza.</p>
<p>- Fíjese en los encefalogramas de ambas simulaciones. Solo por encima, no es necesario realizar una tesis sobre esto.-</p>
<p>No me hace falta prestar mucha atención a lo que era ya evidente. Los resultados indican mayores registros de actividad, tomando como referencia la edad de 50 años, justo cuando Lecrec empezó el tratamiento.</p>
<p>- Los resultados son concluyentes profesor. La regeneración celular también mejoró la salud de su cerebro progresivamente. Toda una satisfacción imagino.-</p>
<p>Lecrec observa la pantalla derecha sin inmutarse. Creo que he sido un poco impertinente en mis últimas apreciaciones. </p>
<p>- Cierto, es lógico pensar que si todas las células son reparadas a niveles subatómicos, tal nivel de perfección alcance, por ende, al sistema nervioso, restituyendo neuronas o habilitando nuevas conexiones. Podría llegar a pensarse, en tal caso, que esta digamos revitalización supondría no solo una cura para lo que nosotros llamábamos vejez sino todo un proceso en el que si el cuerpo es alterado, también lo es la mente.-</p>
<p>- Toda experiencia vital modifica nuestro cerebro en algún modo y por lo tanto nuestra forma de percibir el mundo. Nuestra personalidad o ego. Aunque la filo-neurología no es mi campo académico y puedo estar cometiendo un grave error emitiendo esta opinión. Solo podría concluir que el tratamiento es revisado constantemente por ello, buscando la mejor adaptación entre la biología y la psique.- Precisamente las investigaciones de Lecrec y él, como sujeto, han sido esenciales en este punto.</p>
<p>Lecrec empieza a aplaudir, tres palmadas, lentas y secas. Un gesto sorprendente. </p>
<p>- &#8220;En un río entramos y no entramos, pues somos y no somos&#8221;.- Ahora cita a Heráclito. Debía haber supuesto que esta conversación, la entrevista en sí gira alrededor del cambio permanente aplicado a la psique, y más allá de las células.</p>
<p>- Profesor Lecrec, entiendo que su conversación gira alrededor de sus investigaciones. Sin embargo, si no es mucha molestia, quisiera saber por qué desea debatir esto con un nutricionista. Estamos hablando de neurociencia.-</p>
<p>Lecrec vuelve a teclear su consola, esta vez con mayor energía y menos constancia. Señala dos parámetros equivalentes en la simulación de su cerebro.</p>
<p>- Todo tiene que ver con el cerebro. Es la herramienta con la que nos comunicamos con la realidad, es alterada internamente, debido a nuestros procesos cognitivos o pensamientos pero también lo es externamente y la comida, no es una excepción.- </p>
<p>- Lo sé profesor.- No existe refutación alguna ante su argumento.</p>
<p>- Bien Alexander. ¿Podría decirme en qué se diferencia estos dos parámetros señalados?.-</p>
<p>Niveles. Variables interminables de hormonas presentes en el cerebro, sus estadísticas evolutivas en el proceso. Todos ellos parecen cumplir una pauta, la del ajuste. Aquellos cuyos índices respondían a cuadros claramente deficitarios, poco saludables en sí, fueron corregidos desde la edad de 50 años hasta el presente; sin embargo hay constantes pequeños desfases. Según la simulación, Lecrec ha sufrido depresiones cíclicas lo largo del tiempo, un cuadro muy natural en los primeros tratados, los A-AV.</p>
<p>- Lo ve no es cierto Alexander. El informe A-AV-XXI-1024612 arroja datos sobre fluctuaciones constantes en los parámetros hormonales. Cuya presencia indica transtornos psicopatológicos.-</p>
<p>- Por ello se ampliaron los tratamientos creo recordar señor Lecrec. Estas fluctuaciones siguen los parámetros normales de los A-AV.-</p>
<p>_ Lo sé Alexander. A la edad de 160 años mi cerebro había sido testigo de incontables cuadros depresivos, maniacos, obsesivos y una larga lista de transtornos de personalidad. Siempre tratados con celeridad por supuesto.- Lecrec activa una pantalla por encima del resto y prosigue.</p>
<p>- Afortunadamente, detectando todos estas pequeñas fallas nuevas disciplinas surgieron, otras se integraron y su suma desarrolló otros horizontes. Ya no se trataba de diferencias. Orgánico o no orgánico. Cuerpo o mente. Cualquier problema formaba parte del mismo todo, complicándolo más, cada vez más. Cada solución llegaba a un callejón sin salida.- La voz de Lecrec se torno más grave por momentos. &#8211; Y lo cierto Alexander es que no puedes acumular tantos callejones sin salida, esperando resultados óptimos.-</p>
<p>La simulación de Lecrec entre los 160 y 300 años muestra niveles hormonales siempre constantes. Parece que la depresión quedó atrás.</p>
<p>- Los primeros viajes a la Luna fueron difíciles profesor.-</p>
<p>Lecrec hizo sonar sus dedos en el cristal de la mesa, como si tocase una pequeña pieza musical de solo cinco notas. </p>
<p>- En realidad Alexander, el enfoque sería más bien el de los primeros anfibios que emergieron de las aguas. Podía sobrevivir en tierra pero no era su medio, todavía no. Sobrevivir, en definitiva no es vivir.-</p>
<p>No comprendo el razonamiento de Lecrec, sus niveles son estables desde hace más de 100 años.</p>
<p>- Profesor Lecrec, ¿es posible hablar de mera supervivencia con niveles óptimos como los suyos?.-</p>
<p>Sin previo aviso, Lecrec cierra las simulaciones y lentamente su consola vuelve al estado latente. En silencio nuestras miradas vuelven a cruzarse sin proyecciones holográficas entre nosotros.</p>
<p>Tras tres segundos, el Mayor rompe el silencio.</p>
<p>- Alexander ¿Qué cambio definiría usted como relevante en el modelo de tratamiento C-AV, respecto a su antecesor B-AV?.- Pregunta Lecrec.</p>
<p>- Es complicado elegir, como bien ha comentado unas disciplinas se unen a otras. En definitiva, el mayor cambio siempre ha sido la interdisciplina, una cada vez mayor interdisciplina.- Respondo sin dudar.</p>
<p>- Está bien, se lo preguntaré de otra manera, ¿A qué edad inició el tratamiento?.- Vuelve a preguntar Lecrec sin apenas tiempo a mi anterior respuesta.</p>
<p>- Con 25 años profesor. Como sabrá los cambios son cada vez más graduales. Sus estudios sobre desarrollo neuronal han sido la base para la evolución de tratamientos.- </p>
<p>Lecrec me mira y sonríe girando levemente la cabeza, al tiempo que acomoda la espalda a la silla. </p>
<p>- Perfectamente adaptado al medio Alexander.- Dice Lecrec con una voz excesivamente alta en esta ocasión. Quizás mi inexpresiva respuesta le ponga nervioso. Debería prestar más atención al lenguaje corporal.</p>
<p>Tras cuatro segundos Lecrec se levanta de su asiento, dirigiendo sus pasos al ventanal. Con una honda respiración, vuelve a aproximarse a la mesa tomando asiento algo cabizbajo. Estrecha sus manos sobre la mesa y vuelve a tomar la palabra.</p>
<p>- ¿Sabe qué hecho de menos Alexander?- Pregunta con un semblante algo temeroso.</p>
<p>- No profesor, ¿qué echa usted de menos?- Respondo inmediatamente.</p>
<p>- A los 48 años recibí mi primer Nóbel. Me trasladé a Oslo para recoger el premio con Sara, mi esposa. Bebí más de la cuenta, Dom Perignon, símbolo de la victoria ya sabe. Aquel día estaba ebrio de alcohol y borracho de soberbia. Había descubierto nuevos secretos, las bases de todo esto, era un dios. Las miradas de envidia de mis compañeros eran más importantes que el premio. Lo recuerdo como si fuese ayer.<br />
Sara subió antes a la habitación. No soportaba más mi falsa modestia disimulada en educación. Cuando subí, allí estaba, gorda y vieja como nunca antes. No estaba a la altura del momento. En modo alguno. Y sencillamente la pegué. Sin mediar palabra. Primero dos tortazos, para terminar con un puñetazo en el ojo izquierdo. Afortunadamente Sara no dijo nada, parte vergüenza, parte acuerdos económicos ya firmados anteriormente.-</p>
<p>En los tiempos de Lecrec este tipo de comportamientos eran muy usuales. Sin embargo, siendo el profesor un Mayor y parte indispensable del proyecto este tipo de acontecimientos pueden resultar perjudiciales. No debería estar en esta conversación.</p>
<p>- Lo lamento señor Lecrec. Pero no entiendo qué puede echar de menos de ese desgraciado accidente.-</p>
<p>El Mayor entre los mayores respira hondo y mirando al techo vuelve a hablar.</p>
<p>- Puedo trabajar 14 horas seguidas. En varios proyectos. Pensar de manera lógica constantemente sin volverme loco. Dividir mentalmente mi cerebro, incluso dormido para ejercer distintas funciones conscientes mientras otra parte descansa. Por otro lado, es evidente que mi rendimiento se ha multiplicado en calidad y cantidad. ¿Por qué habría entonces de echar de menos un acto tan irreflexivo y execrable Alexander? No tiene sentido alguno.-</p>
<p>- No profesor, no lo tiene.</p>
<p>Lecrec vuelve a esbozar su media sonrisa. Creo que vuelve a responder irónicamente haciéndolo.</p>
<p>- No, claro que no Alexander. No tiene sentido alguno.- </p>
<p>Lecrec hace chocar sus nudillos contra su frente. En tres toques. Y vuelve a hablar.</p>
<p>- Está bien Alexander. Se terminó la charla filo-neuronal. No le aburriré más. No es protocolario.- Lecrec está más amigable. &#8211; Sus investigaciones sobre el sabor de la comida es por lo que está usted aquí, me resultan interesantes y creo que deben ser añadidas a mi programa. De hecho usted formará parte del equipo que diseña mis dietas.-</p>
<p>- Es todo un honor profesor Lecrec. Me alegra saber que mis investigaciones le pueden servir de utilidad.- Respondo sin evitar abrir los ojos más de la cuenta. </p>
<p>- No se preocupe Alexander. Solo le pido una cosa. Usted se encargará de supervisar el sabor del resultado final, de acuerdo a los parámetros que diariamente le sean indicados. El sabor a intensificar será el picante, sin alterar el régimen indicado. Sí, picante es el elegido como primer encargo.-</p>
<p>Quise saber los pormenores en el procedimiento, a lo que Lecrec se negó alegando haber arreglado los detalles. El apretón de manos volvió a ser apresurado, el profesor debía estar muy ocupado.</p>
<p>Saliendo del edificio 10.256-CE y regresando a mi estación de trabajo, no alcanzaba a comprender por qué picante y no otro sabor. No es una duda preocupante, tengo toda la vida para averiguarlo.  </p>
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		<title>1.000 : Capítulo 5</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 10:45:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>avernal</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[El edificio 10.256-CE es la central de la fundación Aubrey De Grey, el pionero en el estudio del envejecimiento como proceso degenerativo reversible, sin embargo este complejo arquitectónico no es famoso por su historia o ubicación, ya que existen otros más avanzados y ante todo especializados; su relevancia viene dada, más bien, por ser el [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosvernales.wordpress.com&amp;blog=9131452&amp;post=11&amp;subd=relatosvernales&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El edificio 10.256-CE es la central de la fundación <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Aubrey_de_Grey">Aubrey De Grey</a>, el pionero en el estudio del envejecimiento como proceso degenerativo reversible, sin embargo este complejo arquitectónico no es famoso por su historia o ubicación, ya que existen otros más avanzados y ante todo especializados; su relevancia viene dada, más bien, por ser el lugar de residencia habitual de Matthew Leclerc.</p>
<p>Todavía recuerdo aquellos viejos documentales, siendo un niño, en los que Leclerc era agasajado en una fiesta oficial debido a su 300 cumpleaños. Ocurrió lo mismo a los 150, a los 200 y a los 250 años pero la aquella cifra precedida de un 3 tuvo especial significado. No solo porque un cuerpo humano fuese capaz de acumular 3 siglos en vida, sino por las condiciones demostradas en aquella ceremonia. Algunos bioéticos llevaban tiempo denunciando las paupérrimas condiciones vitales que Leclerc sufría desde hacía años y se apoyaban en las pocas apariciones públicas del científico.</p>
<p>Sin embargo, aquel 12 de abril Leclerc evidenció una locuacidad y un aspecto envidiables, parecía tener alrededor de 40 años con absoluta naturalidad. No fue una sencilla pantomima repleta de ironías o gestos para la galería ya que uno de los eventos, por propio deseo de Leclerc, fue un coloquio multidisciplinal en el que demostró sus conocimientos y ante todo una concepción científica más avanzada que sus compañeros. Elliott Mann, periodista especializado en ciencia, plasmó aquel encuentro en un editorial de la revista BEYOND THE PIONEER relatando la anécdota entre Leclerc y un matemático indio, “Mientras uno planteaba problemas numéricamente, Leclerc formulaba las mismas cuestiones desde distintos prismas. Era como escuchar la conversación entre un estudiante de dibujo técnico y un maestro pintor, para el que la perspectiva sirve como medio a una obra más elevada”. Todo aquello tuvo tintes cómicos, Leclerc llevaba tiempo publicando trabajos cada vez más complejos pero acallar los rumores es un tarea tan superflua, como improductiva.</p>
<p>Hoy día ronda los 365 años y lleva tiempo sin aparecer en los medios. Escribe regularmente en distintas publicaciones, incluso como columnista en cabeceras de tirada diaria al margen de su actividad científica. Sin embargo renunció al 350 cumpleaños, sin que causara mucho revuelo por cierto, me imagino que la existencia de varios seres humanos que sobrepasan los 150 y los 200 años relativizan el mito de Leclerc, normalizando la situación para tranquilidad del científico canadiense.</p>
<p>Tras varios pasillos, me indican que espere. Dos minutos más tarde la estancia en la que me encuentro se abre de par en par, mostrando una enorme sala de paredes acristaladas con jardines rodeando el núcleo central. Avanzo unos pasos, observando ordenadores que parecen interpretar distintas simulaciones neuronales y en el pasillo alcanzo a ver su figura de espaldas.</p>
<p>- Buenos días Alexander -Una voz grave pareció retumbar mientras aquella figura permanecía de espaldas a mí- Pasa, tenemos que hablar. -Dice mientras se gira ofreciéndome su mano cordialmente-</p>
<p>Sin duda era Leclerc, el pelo quizás algo más cano. Es increíble, es prácticamente igual que en el documental, aquel que tuve la oportunidad de visionar hace 40 años.</p>
<p>- Es un honor señor Leclerc -le contesto mientras estrecho su mano-</p>
<p>- No me cabe la menor duda -sonríe irónicamente Leclerc-</p>
<p>Todavía no salgo de mi asombro, estoy tocando una mano humana viva de 365 años.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosvernales.wordpress.com/11/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosvernales.wordpress.com/11/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosvernales.wordpress.com/11/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosvernales.wordpress.com/11/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosvernales.wordpress.com/11/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosvernales.wordpress.com/11/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosvernales.wordpress.com/11/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosvernales.wordpress.com/11/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosvernales.wordpress.com/11/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosvernales.wordpress.com/11/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosvernales.wordpress.com/11/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosvernales.wordpress.com/11/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosvernales.wordpress.com/11/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosvernales.wordpress.com/11/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosvernales.wordpress.com&amp;blog=9131452&amp;post=11&amp;subd=relatosvernales&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>1.000 : Capítulo 4</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 10:43:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>avernal</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Las cúpulas de desplazamiento abarcan un espacio de 50 metros. Lo más curioso es su ergonomía, uno no tiene la impresión de encontrarse dentro de un vehículo, como el viajero de principios del XXI pudiera tener en uno de aquellos viejos trenes; siendo esto posible gracias a la integración de las cúpulas con las estructuras [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosvernales.wordpress.com&amp;blog=9131452&amp;post=9&amp;subd=relatosvernales&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las cúpulas de desplazamiento abarcan un espacio de 50 metros. Lo más curioso es su ergonomía, uno no tiene la impresión de encontrarse dentro de un vehículo, como el viajero de principios del XXI pudiera tener en uno de aquellos viejos trenes; siendo esto posible gracias a la integración de las cúpulas con las estructuras generales. Parecen estancias o dependencias donde uno puede leer tranquilamente y sin embargo es la propia “sala de espera” la que finalmente hace la función de vehículo.</p>
<p>Los módulos en constante movimiento se desplazan hacia el interior. En un punto del trayecto, este tránsito permite su aceleración máxima en el recorrido de alta velocidad; así pues, próximos al destino, el compartimento modular vuelve gradualmente al itinerario de baja velocidad permitiendo a usuarios o viajeros bajarse tranquilamente sin que los módulos queden completamente parados. No existen realmente escalas en el viaje; la alta velocidad está reservada para puntos neurálgicos, calculados en distancias equidistantes unas de otras para evitar agravios comparativos entre los distritos o las propias unidades poblacionales. Los trayectos intermedios están reservados para módulos de velocidad intermedia, siguiendo el mismo principio que el anterior por supuesto.</p>
<p>Hubo cierta polémica en el pasado respecto al movimiento cuasi perpetuo de toda esta maquinaria. Algunos expertos, antes de su proyección, consideraron un desperdicio energético el hecho de que un maquinaria se encontrase en funcionamiento 24 horas durante 365 días al año. Sin embargo una ideotecnóloga irlandesa, Eileen Conaill, puso a prueba estas tesis gracias a una fantástica simulación informática que demostraba mayor eficacia energética con el movimiento cuasi perpetuo en dos trayectos, que con cualquier otra escala o parada en andenes. Conaill recibió muchas burlas antes de presentar datos concretos e irrefutables, nadie quería sufragar los gastos en personal humano y material para colmar los sueños de quien decía recibir inspiración de una vieja historia, <a href="http://blog.lampsplus.com/archive/2007/10/18/the-world-s-longest-running-light-bulb.aspx">la de la bombilla encendida más vieja del mundo</a>. Lástima no conocer a esta mujer en persona, sobre todo cuando tras conseguir los fondos necesarios se negó a que su nombre o apellido figurasen en elemento alguno de todo el complejo que hoy día mueve los subterráneos de la civilización. “Fue aquella bombilla, yo solo puse mi cerebro” solía espetar con su espartano carácter a cualquier periodista que osara preguntarle sobre su trabajo y de hecho el apellido Conaill no existe en todo el tramado pero sí <a href="http://blog.lampsplus.com/archive/2007/10/18/the-world-s-longest-running-light-bulb.aspx">Bombilla de Livermore</a>, el único detalle que consintió aquella iracunda irlandesa.</p>
<p>Cuando me quiero dar cuenta ya he llegado a mi destino. No he tenido tiempo de revisar mis comunicaciones, ni leer la prensa, escuchar música, ver televisión o cualquier otra actividad para distraerme, supongo que vendrá motivado por cierto nerviosismo. Tras abandonar el módulo me fijo en una pareja de funcionarios, de la división E-45 por sus uniformes; no sé de qué estarán hablando y tampoco me interesa mucho en verdad aunque me llama la atención la expresión de sus caras, parecen algo tensos, lo cual es extraño; no se produjeron retrasos, ni aglomeraciones, ni ruidos, ni olores. Me imagino que será una cuestión burocrática, como de costumbre.</p>
<p>Tras el obligado proceso de identificación, me dejan entrar en el ascensor 10.256-CE. Una cifra mágica para mucha gente que como yo lleva estudiando y trabajando en distintas materias relacionadas con la biotecnología. Las medidas de seguridad, prácticamente inapreciables, son dignas del lugar., no todos los días se conoce a Matthew Leclerc, el primer ser humano en sobrepasar los 300 años de edad.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosvernales.wordpress.com/9/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosvernales.wordpress.com/9/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosvernales.wordpress.com/9/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosvernales.wordpress.com/9/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosvernales.wordpress.com/9/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosvernales.wordpress.com/9/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosvernales.wordpress.com/9/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosvernales.wordpress.com/9/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosvernales.wordpress.com/9/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosvernales.wordpress.com/9/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosvernales.wordpress.com/9/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosvernales.wordpress.com/9/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosvernales.wordpress.com/9/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosvernales.wordpress.com/9/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosvernales.wordpress.com&amp;blog=9131452&amp;post=9&amp;subd=relatosvernales&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>1.000 : Capítulo 3</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 10:42:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>avernal</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[El descenso concluye y varias puertas se abren para facilitar la salida de quienes estamos en el interior. Evita aglomeraciones aparte de reducir el riesgo si por algún casual se produce un ataque de pánico en el interior del ascensor. El diseño del espacio, así como de las propias estructuras, hace innecesario cualquier tipo de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosvernales.wordpress.com&amp;blog=9131452&amp;post=7&amp;subd=relatosvernales&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El descenso concluye y varias puertas se abren para facilitar la salida de quienes estamos en el interior. Evita aglomeraciones aparte de reducir el riesgo si por algún casual se produce un ataque de pánico en el interior del ascensor. El diseño del espacio, así como de las propias estructuras, hace innecesario cualquier tipo de campaña de concienciación y educación a la ciudadanía respecto al orden en salidas y entradas multitudinarias.</p>
<p>El movimiento iniciado por Bernard Dubois tuvo mucho que ver con este desarrollo inteligente. El socioingeniero y arquitecto francés había profundizado en la planificación y edificación de los grandes complejos urbanísticos entre finales del siglo XX y principios del XXI, llegando a conclusiones que hoy día son principios básicos y resumidos en su cita más célebre “Al respirar, no exhalamos aire al mismo tiempo”.<br />
Tiene gracia cómo un galo educado en la Nueva Sorbona tuviera un sentido tan pragmático de su profesión, algo más propio de anglosajones u orientales que del romántico París. Pero lo cierto es que en su juventud la influencia de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Lovelock">James Lovelock</a> y sus teorías sobre Gaia, le habían conferido una perspectiva más unida a la funcionalidad que al gusto estético. Para Dubois, cualquier estructura que implicara tránsito humano en grandes cantidades, así como su propia interacción, tenía más sentido si ésta era entendida como un organismo en el que los seres vivos eran sus fluidos. Por ello, si en su circulación dos personas chocaban al dirigirse a destinos opuestos el síntoma evidente es que la edificación tenía una pésima planificación.</p>
<p>Lo cierto es que 50 años después de Dubois, Hideyoshi Kimura consiguió aunar la corriente de Dubois con la estética propia de los diseñadores industriales orientales. De tal manera que el aspecto o apariencia también era un rasgo influyente en la conducta humana. Resultaba evidente que el uso de la luz en las ancestrales catedrales ya ahondaba en la idea de crear sensaciones e incluso sentimientos en todo aquel que visitara aquellos lugares, sin embargo lo realmente revolucionario dirigía los pasos hacia la construcción de mecanismos arquitectónicos basados en una filosofía orgánica donde todos los sentidos debían ser satisfechos.<br />
Kimura entendió cómo levantar pequeños universos levantados en sofisticados materiales, pese a su incontestable practicidad, suponía un riesgo e inclusive un atentado a la individualidad. Así pues le belleza a las 5 escalas sensitivas sería un contrapeso, el ingrediente que completaría un organismo estructural en un soporte, una herramienta y catalizador social al servicio de cada persona y no en un disolvente del individuo en favor de la masa.</p>
<p>Así que los pasillos y estancias de entrada, aparte de no encontrase con los de salida, cumplen varios cometidos que operan casi a escala inconsciente. El uso de la luz, el espacio, las formas orgánicas, la ambientación, los sonidos u olores son un deleite para los sentidos, aparte de mejorar el desplazamiento y reducir el estrés. Son los detalles que sirven de lubricante al motor que había ideado Dubois.</p>
<p>La multinacional responsable de los grandes canales de comunicación subterránea tardaron 30 años en proyectar el diseño que finalmente modela la ciudad desde sus cimientos, por contra de los apenas 10 que tardó en completarse. Ha sido el primero y es de imaginar que los tiempos, debido a la experiencia, se acortarán progresivamente, aún así uno no puede evitar la sensación de recorrer una obra de arte que difícilmente tendrá igual. Una impresión errónea por supuesto, como se encargarán la obras japonesas o chinas de comprobar.</p>
<p>Uno tiene la extraña pero agradable sensación de fluir en estos pasillos. Tanto que alcanzar la cúpula de desplazamiento no ha supuesto un mero pensamiento en mi cerebro.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosvernales.wordpress.com/7/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosvernales.wordpress.com/7/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosvernales.wordpress.com/7/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosvernales.wordpress.com/7/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosvernales.wordpress.com/7/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosvernales.wordpress.com/7/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosvernales.wordpress.com/7/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosvernales.wordpress.com/7/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosvernales.wordpress.com/7/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosvernales.wordpress.com/7/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosvernales.wordpress.com/7/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosvernales.wordpress.com/7/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosvernales.wordpress.com/7/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosvernales.wordpress.com/7/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosvernales.wordpress.com&amp;blog=9131452&amp;post=7&amp;subd=relatosvernales&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>1.000 : Capítulo 2</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 10:41:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>avernal</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Los ascensores comunitarios permiten el ahorro óptimo de tiempo y energía. Comunican toda una unidad poblacional, de 5.000 personas, con las redes internas de transporte interconectados entre sí. Hace siglos, un ciudadano medio tardaba de media entre 20 y 40 minutos en alcanzar los puntos neurálgicos de una gran urbe. Teniendo en cuenta los 20, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosvernales.wordpress.com&amp;blog=9131452&amp;post=5&amp;subd=relatosvernales&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los ascensores comunitarios permiten el ahorro óptimo de tiempo y energía. Comunican toda una unidad poblacional, de 5.000 personas, con las redes internas de transporte interconectados entre sí.<br />
Hace siglos, un ciudadano medio tardaba de media entre 20 y 40 minutos en alcanzar los puntos neurálgicos de una gran urbe. Teniendo en cuenta los 20, 30 o 40 kilómetros que solían separar domicilios de oficinas, eran de esperar atascos, aumento de la polución y del estrés, agentes nefastos para el sistema inmunitario al margen de otras valoraciones psíquicas en el individuo.</p>
<p>Afortunadamente la Gran Descentralización Urbana y la prohibición de los suburbios fue la piedra angular para desarrollar planes urbanísticos que actualmente son norma. Sin espacios o centros concretos a los que acudir diariamente, los vehículos privados son secundarios y por tanto reemplazables desde la legislación. No tiene sentido su uso a gran escala cuando en 12 minutos de media, desde tu propio domicilio, puedes llegar a otro edifico ubicado a 32 kilómetros, gracias al movimiento continuo y sin paradas de los transportes subterráneos, así como de los propios ascensores.</p>
<p>Admiro el trabajo de los ingenieros en este sentido. Desde la unificación de distintas disciplinas, como la ingeniería, la arquitectura o la psicología, los diseños y el funcionamiento de ciertos aparatos está medido en su uso práctico a varios niveles. Uno de ellos, mi favorito de hecho, es el espacio entre los individuos. Las aglamoreaciones están penadas por ley desde hace 127 años, al menos en grandes transportes, pero poco a poco el respeto por el espacio vital se ha trasladado a todos los ámbitos de interacción y aunque los ascensores de movimiento semi perpetuo tienen capacidad para 1.200 personas, nadie llega a estar a más de 160 centímetros en 360 grados de otra persona.</p>
<p>Y después el silencio.</p>
<p>Aunque el suave hilo musical ameniza el trayecto. A mí siempre me gustó el silencio de los mecanismos hidráulicos. Resulta increíble cómo han logrado un deslizamiento sin ruidos con fricciones repetitivas y constantes.</p>
<p>Miro mi reloj observando la transmisión de datos que regularmente envía a mi centro de salud. Mis constantes y cierta información para los chequeos. Tengo que recordar verificar las estadísticas mensuales cuando termine mi cita.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosvernales.wordpress.com/5/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosvernales.wordpress.com/5/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosvernales.wordpress.com/5/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosvernales.wordpress.com/5/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosvernales.wordpress.com/5/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosvernales.wordpress.com/5/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosvernales.wordpress.com/5/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosvernales.wordpress.com/5/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosvernales.wordpress.com/5/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosvernales.wordpress.com/5/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosvernales.wordpress.com/5/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosvernales.wordpress.com/5/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosvernales.wordpress.com/5/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosvernales.wordpress.com/5/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosvernales.wordpress.com&amp;blog=9131452&amp;post=5&amp;subd=relatosvernales&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>1.000 : Capítulo 1</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 10:40:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>avernal</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Llevaba meses esperando esta oportunidad y no podía desaprovecharla. Aquella mañana, me desperté dos horas antes de lo habitual, a las 6:00 AM para ser más exactos. Me preparé el desayuno, con más cuidado que de costumbre. Si bien es cierto que siempre he procurado realizar las compras oportunas de los productos que consumo, para [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosvernales.wordpress.com&amp;blog=9131452&amp;post=3&amp;subd=relatosvernales&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llevaba meses esperando esta oportunidad y no podía desaprovecharla.</p>
<p>Aquella mañana, me desperté dos horas antes de lo habitual, a las 6:00 AM para ser más exactos. Me preparé el desayuno, con más cuidado que de costumbre. Si bien es cierto que siempre he procurado realizar las compras oportunas de los productos que consumo, para evitar pérdidas de tiempo innecesarias ante todo, aún hoy me gusta añadir cierto tiempo extra para cuidar los detalles. No en vano la comida más importante en el día es la primera.</p>
<p>Un poco de leche de soja transgénica, algas tratadas, una pequeña barra de cereales con extractos de fruta y finalmente condimentos sintetizados de glucosa, vitaminas, calcio, hierro y zinc. En el pasado, concretamente hace unos 300 años, este desayuno estándar era considerado casi un sacrilegio para los amantes de la buena cocina, y no les faltaba razón; en mis años de estudiante había tenido la oportunidad de comprobar el proceso de elaboración de alimentos parecidos a los que hoy consumimos y en verdad carecían de sabor, textura y olores, por no hablar de los pobres resultados nutritivos que aportaban, debido a los arcaicos procesos empleados cuya consumación restaban entre un 25 y un 30 por ciento de los beneficios que podían generar en el organismo. Así pues eran más que comprensibles las atrocidades alimenticias cometidas por aquellos hombres y mujeres en pro de la gastronomía.</p>
<p>De vez en cuando trato de asimilar cómo un sabor u olor de carne, pescado, pasta o especias eran lo más importante. El paladar, por encima de la salud, era el verdadero rey por aquel entonces. Sin embargo en el presente hemos aceptado y asimilado la planificación alimenticia personalizada bajo tutela médica, el viejo dicho de “somos lo que comemos” finalmente se puso en marcha y como profesional en la materia debo admitir que todo conlleva un proceso; han sido muchos años de experimentación en varios campos hasta lograr los objetivos y por supuesto una calidad lo suficientemente depurada para trasladar las mejoras a la sociedad en su conjunto. De todas formas siempre tendré algún colega, como mi buen amigo Ben, ingeniero de mecánicas sociales aplicadas, que sacará a relucir sus famosas teorías sobre conciencia colectiva evolutiva, con el fin de recordarme que sin cambios sociales en paralelo a los científicos la planificación alimenticia a gran escala habría sido inviable, por muy buen sabor que tuviera el resultado.</p>
<p>Estos sociotecnos y sus ocurrencias…</p>
<p>La primera ración del día, pese a su poca cuantía en lo visual, no debería ingerirse rápidamente. No provoca daños una ingesta acelerada de la misma, pues el ritmo de vida actual nos hizo preveer este tipo de contingencias pero sí es aconsejable tomarse un tiempo prudencial, no sólo para saborear u oler, pues el placer no debe ser desechado, sino también para que los músculos del intestino y en general del cuerpo se encuentren relajados. Unos 10 o 15 minutos suelen bastar, sin interrupciones eso sí. Así pues, aunque me encantaría desyunar con mi pantalla a distancia de noticias en red , la relajación es uno de los principios básicos en una correcta asimilación, cualquier actividad intelectual o física implica cierto grado de estrés y para una ingesta de tales características es mejor ayunar.</p>
<p>Una vez terminado, deposito vasos y platos en los limpiadores automáticos para una oportuna limpieza con vapor esterilizado de agua. Me encanta cómo el silencio de aquella máquina simboliza otra de las grandes ventajas de la planificación; los alimentos tienen las características apropiadas para ensuciar lo menos posible y siendo así, el ahorro de agua se encuentra perfectamente optimizado. En 2 minutos podría volver a comer en los mismos platos o beber en el mismo vaso, pero el ahorro de agua fue tan grande que cambiar de vajilla ya sea para desyunar, comer o cenar es una práctica habitual y yo diría que recomendable para romper la monotía. La vista también forma parte de la comida.</p>
<p>Vuelvo al espejo tras el desayuno, un poco por manía la verdad. Tras la limpieza e hidratación, la vestimenta es lo de menos gracias a los tejidos biosintéticos, sin arrugas, pulcros y el peinado tampoco tiene mucha importancia con el cabello a esta irrelevanta longitud. Tendré que hablar con el doctor Sánchez, manías así podrían tener algún origen aunque no recuerdo haber sufrido estrés al menos en los dos últimos meses.</p>
<p>Salgo de casa, cierro la puerta y utilizo el ascensor del bloque 1090-BZ89 para acceder a los andenes subterráneos. Unas 60 plantas esta vez, no creo que utilice el metro magnético esta vez.</p>
<p>Menos mal que la mejora en los sistemas hidráulicos aumentó la velocidad de subida o bajada en un 40% aunque tenga tiempo de sobra. Hoy quisiera llegar temprano para preparar una entrevista con alguien tan importante.</p>
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